Estimados amigos y amigas:
Les saludo en el nombre del Señor Jesús, y en nombre de los Obispos que formamos parte de la Comisión Episcopal Profética. Dios es quien nos invita al XIV Congreso Nacional Misionero (CONAMI), que tendrá lugar en Lázaro Cárdenas, Mich., del 21 al 24 de octubre del 2010. Ahí celebraremos la fe, nos encontraremos con aquellos que son nuestra pasión: Jesucristo y María, y nos abriremos a la fuerza del Espíritu para salir luego, como un volcán, a anunciar y testimoniar lo que hemos visto y vivido.
¡Qué pena que mucha gente diga que busca vivir mejor, y lo haga fuera de Jesús! ¿Mejor que con Él? Les confieso que yo no me entiendo fuera de Cristo, y ¡cómo quisiera que todos lo conocieran! “Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo” (Aparecida 29). Jesucristo es lo mejor que podemos ofrecer y comunicar al mundo de hoy.
EL Lema del Congreso será: “Como María, compartamos nuestra fe con alegría”. ¿Ven el hermoso lema? A mí me entusiasma lo que nos narra el Evangelista Lucas. Nos dice que María fue presurosa por las montañas a visitar a su prima santa Isabel. Ella llevaba al Hijo de Dios en su seno; llevaba el Mensaje en su corazón. Por eso, cuando saludó a su prima, “el niño saltó de gozo en su seno” (Lc 1, 41).
Saltar significa danzar, bailar, estar alegres. David danzó cuando recibió el Arca de la Alianza. Juan Bautista danzó al oír la voz de María. Es como si Lucas nos dijera que el mundo se alegra con la llegada de Cristo. Así danza la gente cuando escucha una buena noticia. La Buena Noticia que nos trae María no es una idea, sino una Persona: Jesucristo.
Decían los antiguos que “no hay nada nuevo bajo el sol”, y tenían razón, porque aún no conocían la única novedad que es capaz de hacer todas las cosas nuevas: Jesús. Pero a Jesús nos lo trajo la Mujer más grande y humilde que ha pasado por esta tierra: María.
Amigos y amigas: Yo soy obispo de Tarahumara. Cuando doy el mensaje de Cristo, la gente danza y se alegra. Es que todas las gentes y todas las culturas esperan esta grande noticia que cambia la vida. Por eso, María nos enseña a compartir con alegría lo que hemos recibido.
Cuando los mexicanos ya no celebremos la fe y la vida; cuando ya no festejemos; cuando la fe se nos haga una carga y no una liberación; entonces ya estaremos perdidos.
Ánimo. Ahí nos veremos. A los que no podrán estar presentes, les invitamos a unirse con el corazón. Ya verán que, al estar juntos, formaremos un grupo fascinante alrededor del Señor, y el Espíritu Santo nos llenará.
A todos, especialmente a los jóvenes (aunque todos somos jóvenes en el corazón), les mando mi bendición.
+ Rafael Sandoval Sandoval M.N.M.
Obispo de Tarahumara
Responsable de la Dimensión Episcopal de Misiones
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