jueves, 24 de junio de 2010

San Juan Bautista


En una ocasión, Cristo Jesús da un grandioso testimonio de Juan Bautista: “En verdad les digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista.” (Mateo 11,11) Es frase que, sobre todo pronunciada por Jesús, adquiere un sentido excepcional; pero la siguiente frase de Jesús parecería confundirnos: “sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él.” (Mateo 11,11). Con la primera frase, Juan Bautista nos queda demasiado alto, inalcanzable; pero con la segunda frase el mismo Juan Bautista queda empequeñecido ante todo aquel que sea parte del Reino de los Cielos.


No se trata de un juego de palabras de Jesús, sino la precisión de lo que significa –por una parte- ser precursor del Reino y –por otra- formar parte del mismo. San Agustín comenta de Juan Bautista: “Juan viene a ser como la línea divisoria entre los dos Testamentos, el antiguo y el nuevo… él es como la personificación de lo antiguo y el anuncio de lo nuevo.”


La misión de Juan Bautista es preparar la llegada del Mesías y señalarlo presente en la persona de Jesucristo. Por eso Juan dice, refiriéndose a Jesús: “Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes está uno a quien no conocen, que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia… es preciso que él crezca y que yo disminuya” (Juan 1,26-27; 3,30). Con profunda rectitud y humildad, Juan vuelca toda su vida en relación a Cristo Jesús.


Por nuestro bautismo ya formamos parte, en la tierra, del Reino de los Cielos. Pero, de manera semejante a Juan, nuestra misión no es pretender brillar con luz propia, sino ser discípulos y testigos de Jesús y de su Evangelio de la verdad, de la justicia, de la gracia, de la santidad. Que al celebrar la fiesta del nacimiento de san Juan Bautista, nuestra fe, nuestros pensamientos, palabras y acciones sean signo de Cristo Jesús presente en medio de nosotros.



+ Rodrigo Aguilar Martínez
Obispo de Tehuacán

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